LA HISTORIA DE NUESTRO COLEGIO

El origen institucional del actual Colegio Hablitado Jesús Sacramentado se remonta al Tacuarembó del año 1942, en el cual el Padre Mario S. Rodríguez (1908-1980) se preocupa por la fundación de un colegio “que atendiera a las niñas de nuestra ciudad, con pupilaje para las niñas del campo”. Es él quien inicia tratativas ante el Obispo de aquel entonces Sr. Monseñor Miguel Paternain para encontrar el apoyo carismático de alguna congregación de religiosas.

Luego de numerosas conversaciones con varias comunidades religiosas sin tener muchos éxitos para lograr el objetivo planteado, es que en el año 1944 se trazan firmes iniciativas con la Madre General de las Siervas de Jesús Sacramentado Rvda. Madre Peregrina Líz en Buenos Aires.

A partir de ese momento se fortalece la propuesta de la apertura del necesario colegio, especialmente luego de haber accedido a contar con un espacio, en donde funciona actualmente el canal televisivo local del departamento (Canal 7), situado en la calle 18 de Julio (principal vía de circulación de la ciudad), entre las calles Sarandi e Ituzaingó. El fundador de Canal 7, Sr. Luis Santos Dini, brindó una importantísima colaboración tanto para servir de nexo inicial entre las Siervas de Jesús Sacramentado en Buenos Aires y el Padre Mario, como también al facilitar la compra, por mediación de su padre Sr. Luis Dini, del mencionado local.

Finalmente, el 10 de enero de 1945, tras la llegada de la Rvda. Madre General desde Buenos Aires, y luego de indicar ciertas reformas en el edificio, aceptó la fundación del colegio. A partir de allí fue una carrera contra el tiempo ya que el día 12 de marzo se inician los cursos de Educación Primaria con un crecido número de estudiantes.

Ya para el año 1946 se proyecta abrir puertas para la Educación Secundaria y poder obtener la habilitación como Liceo Habilitado, hecho que por ciertas demoras administrativas no sucede hasta pocos días antes de terminar las clases en aquel año lectivo, noticia que se recibió en el Colegio, según expresión del Padre Mario S. Rodríguez, con “gran alborozo”.

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